sábado, 2 de julio de 2011

Sin desarrollo ni fin sólo un comienzo

Hola chicos hoy es un día hermoso y no sólo porque es sábado sino porque es un día soleado y un día de estreno de vacaciones pero la verdad yo estoy un poco aburrida porque no tengo nada que leer (y la verdad me da un poco de fastidio volverme a leer nada) y como hace unas dos semana el blog cumplió cuatro meses y no hice nada (no se me olvido solo estaba ocupada y no crean que de cosas interesantes sino todo lo contrario-.-) bueno en fin pensé poner esto que es un pequeño relato que escribí hace unos meses para un concurso de figment que era sobre distopías de amor y eso y no podía tener más de 750 palabras creo (no se pasaba del límite porque estaba en inglés) si quieren pueden leerla tranquilamente porque no la voy a continuar ni nada de eso así que cero preocupaciones.


Cambio
La mochila rebotaba en mi espalda, estaba prácticamente vacía solo un cuaderno y unos cuantos lápices.
Mi primer día de escuela y tengo diecisiete años- Suspire- No, no era mi primer día de escuela en este país, o ciudad, o nación, o lo que sea, no, era mi primer día de escuela en toda mi vida.
Vamos Alex, -pensé-  por primera vez en tu vida compórtate como una persona normal, las personas normales no se quejan de ir a la escuela a los diecisiete años porque para ellos este hecho es un hecho normal.
Puede ser –respondió una voz dentro de mi cabeza, a veces prefería no pensar en nada como una estúpida a tener esas malditas charlas mentales conmigo misma que no me llevaban a nada, únicamente a corroborar lo que el gobierno pensaba de mí- pero las demás personas no conocen como eran antes las cosas, las demás personas no saben lo que tú sabes.
No siempre las cosas fueron así, hace muchos años cuando aun existía la esperanza, la felicidad y el amor la cosas eran distintas, muy distintas. Antes, cuando un pequeño nacía, era como una bendición, cuando cumplía los tres años asistía por primera vez a la escuela, vivía con sus padres, hasta que se independizaba, se casaba, tenía hijos, una familia, una casa, un hogar.
Con el paso del tiempo las cosas habían cambiado, el amor se había convertido en un delito, un crimen penalizado por la ley, cuando dos personas eran amantes, se les hacia una marca en el hombro derecho, que valía por diez, y eran enviados al “escenario” allí los dos amantes debían dispararse el uno al otro al mismo tiempo, si alguno de los dos decidía no disparar lo pagaría aun más caro.
Este hecho actualmente no se llevaba a cabo simplemente porque el amor ya no existía poco a poco la gente había empezado a tener  miedo del “escenario” y gobierno había aprovechado ese miedo para distanciar a las personas cortar lazos de cualquier tipo sin que nadie se diera cuenta de una manera sutil e inteligente. Tener un bebe se ha convertido en un trabajo, cuando un niño nace se le asigna un hombre y una mujer los cuales lo cuidarían durante  un mes para que la mujer el hombre y el niño no tuviera tiempo de relacionarse de ninguna manera;  eso era lo que se denominaba una “familia temporal” . Cada chico tenía una familia temporal diferente cada mes hasta los veintiún años, todos excepto yo que era lo que al gobierno le gustaba llamar una caso especial y tenía una familia temporal diferente cada dos semanas.
El escenario seguía allí esperando a las diez marcas a alguien lo suficientemente valiente o estúpido- dependiendo desde donde se viera- para desafiar las leyes.
En ese momento mis pensamientos se vieron interrumpidos por un sonido que provenía de mi derecha, en unos de los arboles que bordeaban la entrada de la escuela estaba un chico apoyado que me miraba fijamente los rayos del sol hacían que su cabello tuviera un brillo casi deslumbrante y desde donde estaba podía apreciar que era mas alto que yo.
-Lo siento, no pretendía asustarte, Alex-dijo con una sonrisa odiosa en los labios que demostraba lo contrario, enfatizando mi nombre-.
 -Se puede saber ¿Quién diablos eres tú y como sabes mi nombre?- últimamente mi humor no estaba en su mejor momento y no tenía tiempo para andarme con rodeos, mucho menos con un idiota que acababa de pegarme un susto de muerte y solo quería molestarme-.
-Conozco mucho más que tu nombre Alex- se había cercado tanto que podía sentir su aliento en mi rostro mientras daba vueltas a mi alrededor, sabía que me había sonrojado por el ardor de mis mejillas y el latido de mi corazón  que retumbaba fuerte en mis oídos ¿Quién se creía que era? ¿Por qué se acercaba tanto? Si alguien nos veía tendríamos problemas en especial yo - Aunque no deberías estar nerviosa por tu primer día después de todo tu eres el único caso especial por aquí, la única interesante además de de mi.
Me había quedado paralizada sentía como si en cualquier momento las piernas fueran a fallarme no podía creer lo que acababa de oír se suponía que nadie debía enterarse de eso. Pero no iba a dejarle ver que eso era verdad o cuanto me afectaba, estaba a punto de enseñarle un gesto que demostraba perfectamente lo que pensaba de él cuando sentí una mano en mi hombro, me gire.
-Va a entrar señorita? Voy a cerrar- dijo uno de los vigilantes que andaba por allí cerca, me voltee pero el chico se había ido
-Sí, un momento- volví a voltearme pero el chico había desaparecido-.
El día estuvo tranquilo después de las clases llegue directo a la casa que me había asignado hace dos días para pasar las siguientes dos semanas.  Me pondría algo cómodo y quizás después podría comer algo.
Me estaba quitando la chaqueta cuando un pedazo de papel arrugado cayó de uno de los bolsillos.

Te conozco
Conozco tu secreto
Tengo lo que buscas
7:00 pm Calle 180
Aunque el papel no estaba firmado yo sabía perfectamente quien lo había escrito, cómo y por qué lo había puesto allí lo ignoraba.
Después de pasar más de media hora dándole vueltas al asunto había decidido que tenía que ir y enfrentarlo.  Tenía tiempo hasta que Maddie la mujer que me estaría cuidando mientras permaneciera allí busque una pequeña navaja que siempre conservaba conmigo y la oculte en la pretina del pantalón después de haberla usado para abrir la cerradura de la ventana no era buena idea usar la puerta tenía un contador para saber cuántas veces se había abierto y cerrado durante el día.
Afuera hacia frio. La calle 180 quedaba al menos a tres cuadras de allí.
Al principio no había nadie y estaba a punto de irme cuando escuche un ruido que provenía un poco más alejado desde donde yo había  estado hacia solo un segundo, la escena era muy familiar a la de esa mañana, estaba de nuevo recostado en un árbol que bordeaba el comienzo de las montañas y el bosque del sur  me miraba fijamente.
- ¿Por qué dejaste esto en mi bolsillo? - pregunte señalando el papel.
-Quiero mostrarte- dijo, esta vez no había ninguna sonrisa, estaba serio y más cerca -mostrarte quien eres realmente mostrarte lo que buscas mostrarte tu secreto -dijo extendiendo su mano hacia mí.
Por un momento, lo miro a los ojos y luego bajo la vista a su mano aun extendida, viendo todo lo que significaba;  sabía que si la tomaba nada volvería ser como antes,  no volvería a ser la misma,  no podía confiar en él, no lo conocía, pero no le estaba pidiendo eso, le estaba pidiendo que lo siguiera para mostrarle lo que ella buscaba, luego podría volver, la única consecuencia sería que ya nada sería como antes, para bien o para mal, pero ella ya odiaba el mundo como era, así que nada podría ser peor. 
 PD 1: Espero que no haya quedado tan horrible, sé que tiene errores pero como les dije no tiene ningún objetivo unicamente distraerlos por un rato

1 comentario:

  1. Un buen comienzo, podrías hacer de él un relato corto.
    Si no se te ocurre nada para leer, yo solté un libro por la red, que puedes descargar desde mi blog. No creo que te dure más de una tarde.

    Un beso.

    Mayte.

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